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Volver a lo natural compensa

Reflexiones sobre lo que comemos hoy en día

Hace poco nos encontramos casualmente con una entrevista realizada a un tal Christophe Brusset (24 de agosto de 1970, Chaumont, Francia), ingeniero agroalimentario francés, el cuál ha escrito el libro “¿Cómo puedes comer eso?”. Resulta que después de una larga experiencia trabajando en la industria agroalimentaria comenta las barbaridades que ha vivido y cómo se consigue que los alimentos lleguen a precios tan baratos a nuestra casa.

No es nada nuevo para nadie, todos sabemos que antes comíamos mucho mejor, los tomates sabían a tomate y las frutas, hortalizas, carnes y desmás productos frescos tenían un sabor mucho mas genuino que lo que compramos ahora en los hiper y supermercados que tanto nos gustan.

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No es que estos buenos productos hayan desaparecido, simplemente es que nos han vendido a todos que lo mejor es ir a comprar a la gran distribución que allí tienen de todo y todo es muy barato y rico. Luego viene un tal Brusset y nos cuenta que la miel que consumimos está hasta en un 30% de los casos adulterada con azucar y otras sustancias, que el té ecológico de Ceilán ni viene de allí, ni le queda rastro de ecológico porque le han añadido aroma de limón atiborrado de pesticidas. Nos explica que la carne de las hamburguesas puede ser de caballo aunque ponga en la etiqueta 100% vacuno, que el queso fundido lleva un 5% de queso y el resto son natas, mantequilla y otros productos varios más baratos y de mejor rendimiento que el queso.

Nos cuenta incluso cosas más asquerosas que parecen increíbles: Por ejemplo que el café molido puede contener restos de piel, uña y pelos no se sabe muy bien de que animal. Que ha habido casos de especias que llegan de Turquía o Túnez con caca de pájaros o especias de china con restos de roedores.

Pero estas cosas no nos gusta saberlas y tendemos a olvidarlas rápidamente puesto que a nadie le apetece pensar que está comiendo este tipo de productos.

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La realidad es que todos estamos consumiendo este tipo de productos en mayor o menor medida cuando renunciamos a pagar un poco más por productos de calidad realizados en nuestra tierra por agricultores y ganaderos a los que podemos poner cara incluso a los que podríamos pedir explicaciones por lo que nos venden. Renunciamos a la verdadera calidad por un puñado de euros (que la mayoría gastamos de más en otras cosas). ¿Por qué nos hemos olvidado de la importancia de una buena alimentación?, sencillamente porque nos han vendido que es mucho mejor la comida envasada y enlatada de colores bonitos y con grandes campañas de publicidad detrás y en general, hemos comprado esa idea.

Después de leer las reflexiones de Christophe Brusset, debemos tener mucho más claro que necesitamos comer mejor y en la medida de lo posible comprar más cerca y más sano. Merece la pena pagar un poco más por nuestra salud y la de nuestras familias, al final nos saldrá mucho más barato de lo que parece y ganaremos en felicidad.

Fuente: http://www.elmundo.es/vida-sana/

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